Ser 2.0

Internet, como el conocimiento, se construye desde la acción y la colaboración. La Web 2.0 es el lugar en el que esos conceptos se encuentran.






La sociedad está asistiendo a un cambio permanentemente revolucionado en el uso de las tecnologías de la información y de la comunicación; los que ya trabajábamos en esto durante la década de los 80, conocimos la llegada de los primeros ordenadores personales a las aulas y algunos comprendimos su uso para escribir textos, organizar datos, realizar cálculos y crear algunos dibujos, mientras que otros, ya entonces, se quedaron en el camino.

Iniciados los 90 el desarrollo de Internet nos proporcionó una gran biblioteca en la que buscar y, algunas veces, crear contenidos, además de una vía de comunicación mediante el correo electrónico. Iba naciendo un concepto nuevo: el de las Tecnologías de la Información y Comunicación (que entonces eran nuevas) al que muchos nos adscribimos, aunque no siempre fuimos capaces de comprender la amplitud del término: lo de la información estaba claro, podíamos buscarla y algunos, influidos por un reduccionismo docente, asimilaron la red a una gran biblioteca con buscadores en los que, escribiendo una palabra, encontrábamos fuentes; hubo quien aprendió a crearla mediante complejos programas editores y a colgarla en la red usando otros programas no menos oscuros. Lo de la comunicación era más difuso y mientras nos aclarábamos si era el correo electrónico (del que hemos hecho muy poco uso educativo, como si no viniéramos de la tradición epistolar) o los foros, nuestros alumnos acampaban a sus anchas en el mundo de los chats, los SMS... y creaban nuevos lenguajes y nuevas formas de comunicarse de los que quedamos excluidos.


Mientras ellos entraban de lleno en el siglo XXI, muchos de nosotros nos dejamos arrastrar por la corriente y, sin saberlo, constituimos un grupo de nómadas tecnológicos y comenzamos un viaje (ineludiblemente confluyente con el suyo) cuyo objetivo no es llegar al final, que no existe, sino el camino mismo, como hemos ido entendiendo después; vivimos incomprensiones y rechazos; se fueron produciendo abandonos de quienes se sedentarizaron al acabar una etapa y allí permanecen; otros intentaron el cambio para que nada cambiase y crearon fortalezas de libros de texto y cuadernos de actividades virtuales bien asentadas sobre textos y cuadernos de papel y cimentadas con metodologías tradicionales.

Al poco de comenzar el nuevo milenio llegó la llamada Web 2.0, algunos docentes y buena parte de nuestros alumnos pasamos a formar parte de este nuevo entramado viviendo el cambio como una evolución natural del recorrido tecnológico; sus facilidades han servido para que buena parte de la sociedad, también de la docencia, se incorpore a este cibermundo emergente y han de servir como excusa para seguir pensando en las TIC como forma información, de comunicación y, sobre todo, de innovación en el aula.

La Web 2.0

El término Web 2.0 fue acuñado por Tim O'Reilly para referirse a una segunda generación en la historia del desarrollo de tecnología Web basada en comunidades de usuarios y una gama especial de servicios, como las redes sociales, los blogs, las wikis o las folcsonomías, que fomentan la colaboración y el intercambio ágil de información entre los usuarios de una comunidad o red social. La Web 2.0 es también llamada web social por el enfoque colaborativo y de construcción social de esta herramienta.

Los servicios (on-line en su mayoría) son sencillos de utilizar, sin demasiados requerimientos técnicos (ni personales ni materiales), muy intuitivos y dotados de una cierta interactividad con el usuario que puede dedicar al contenido el esfuerzo que supondría dominar un editor web para conseguir los mismos objetivos. Por otra parte permiten implementar múltiples herramientas, disponibles y gratuitas en su mayoría, que también suelen ser sencillas de utilizar y permiten dotar de diversos contenidos a los servicios generales (gráficos, edición o colección de imágenes, libros electrónicos, calculadoras, mapas, editores de sonidos, cómics, cuestionarios, formularios, diccionarios y enciclopedias, buscadores, puzles, vídeos...).


Si analizamos esta definición proporcionada por uno de los miembros más relevantes de este mundo 2.0: la Wikipedia, podremos acercarnos, no sólo a su concepción sino, sobre todo a sus implicaciones educativas y, por proximidad a la definición de Escuela 2.0:

Teoría de los seis grados según Wikipedia
  • Tecnología web y, por tanto, pensada para Internet.
  • Basada en comunidades de usuarios.
  • Ofrece servicios que fomentan la colaboración y el intercambio y que tienen en común su facilidad de uso que no precisa de grandes conocimientos técnicos para su edición, de forma que sus usuarios pueden dedicar al contenido los esfuerzos que con otros editores web emplearían en dominar la herramienta.
    • Redes sociales: Se trata de comunidades virtuales entre iguales basadas en la teoría de los seis grados de separación: cualquiera puede estar conectado a otra persona del planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios (conectando a ambas personas con sólo seis enlaces). Si bien lo más popular son las redes de amigos, sus posibilidades comunicativas merecen un hueco en la escuela.
    • Blogs (o bitácoras): sitos web que publican textos de uno o varios autores en orden cronológico de forma que aparece primero el más reciente. Los contenidos admiten comentarios de sus lectores de forma que cada texto constituye una invitación a crear un foro de debate. Pensemos en el paso del blog personal al blog escolar.
    • Wikis: son sitios web que pueden ser editados por múltiples usuarios de forma que los contenidos pueden ser creados por varias personas que comparten la posibilidad de realizar aportaciones mediante autorizaciones o libremente. De todos es conocida la wikipedia y tomándola como ejemplo a todos puede sugerirnos usos educativos.
    • Folcsonomías: de todos los términos, probablemente sea el que menos nos suene. Hablamos de la posibilidad de clasificar contenidos mediante etiquetas que carecen de jerarquía. Los docentes, estamos más acostumbrados a las taxonomías (clasificaciones) que han acompañado a todas las disciplinas (incluso a la pedagogía). La posibilidad de etiquetar un contenido para describirlo de forma abierta y personal, les confiere un papel social y libre del que carecen las rígidas estructuras taxonómicas.
    • Desde un enfoque colaborativo y de construcción social de la propia herramienta. Efectivamente, la web 2.0 es el resultado solidario de la colaboración entre personas y la construcción colectiva y cooperativa de conocimientos, contenidos y servicios.

La escuela 2.0

El siglo XXI y su escuela, donde convivimos profesorado inmigrado del siglo pasado y alumnos que han madurado o son nativos del actual, nos reta a una serie de cambios que habremos de comprender, asimilar y llevar al aula en forma de currículo con las consiguientes innovaciones pedagógicas:

  • Supone el paso de la cultura lectora y analógica de los docentes a la cultura visual y digital de los alumnos. Venimos de las bibliotecas, la enciclopedia, los textos en los que el autor dicta cátedra para llegar hasta el mundo de la web y la posibilidad de contrastar múltiples opiniones sobre una misma idea. Ahora, las nuevas ideas y las nuevas culturas y contraculturas aparecen en la red antes que en las bibliotecas.
  • Hemos valorado la cantidad de información frente a la información pertinente y nos siguen admirando los anacrónicos ganadores de cincuenta por quince. La información está a un clic de distancia, mientras que su pertinencia necesita de una reflexión previa. Almacenar datos en la memoria humana es necesario para vivir, para estudiar es preciso saber seleccionarlos de un universo de fuentes digitales o no (sin olvidar que las bibliotecas tradicionales y los catálogos bibliográficos también están en la red).
  • La información estática ha dado paso a la información dinámica: los textos de izquierda a derecha y de arriba a abajo, de lectura lineal, poco ilustrados -nada, a veces- y de consulta difícil y cara (desplazamientos, adquisiciones) se han hecho accesibles desde un terminal, los índices analíticos de los libros son ahora buscadores de palabras clave. Y la web es ilustrada, los mapas interactivos, las simulaciones animadas y hasta reales, los vídeos abundantes y (en muchas ocasiones) gratuitos...
  • Las palabras y los números tradicionales se acompañan de hipertextos, datos, voz e imágenes. La hipertextualidad dota a cualquier documento de una interactividad y multidireccionalidad que lleva implícitas las aclaraciones. El multimedia ha dado el salto de los lectores de CD o DVD a la red.
  • La recopilación de información adquiere una nueva dimensión, más educativa, si el objetivo es la información compartida. En el aula no tiene sentido el coleccionismo de información, el hecho educativo se produce si cooperamos para construir conocimientos mediante la búsqueda y el análisis en común. A la vez, los resultados de la investigación de nuestros alumnos pueden ser publicados y puestos a disposición de otros, compararse con los que se han obtenido en diferentes lugares y servir para revisar los resultados iniciales.
  • En sus inicios, los ordenadores servían precisamente para ordenar, procesar datos con rapidez; sin abandonar esa función primitiva su uso ha ido diversificándose para permitir el procesamiento de decisiones. El enfoque de una metodología basada en tareas para trabajar las competencias básicas supone, precisamente, tomar decisiones para resolverlas.
  • Hemos vivido el tránsito de la programación por programadores a la creación por usuarios mediante herramientas de autor abiertas, flexibles, accesibles, gratuitas, disponibles y colectivas. Efectivamente, los programadores, que siguen siendo imprescindibles, ponen a disposición de cualquiera una serie de herramientas y servicios que nos permiten introducir contenidos, eliminando la preocupación por el manejo de la herramienta y centrando la atención en los propios contenidos.
  • La importancia de la tarea ha dado paso a la importancia del proceso. La tarea en sí misma no enseña, es el proceso a seguir para resolverla la que lleva al aprendizaje y la posibilidad de generalizar todo o parte del proceso lo que nos permitirá adquirir los mecanismos necesarios para el autoaprendizaje.
  • En un mundo que ha potenciado los valores individuales, cada día cobran más fuerza los valores colectivos. El mundo empresarial requiere trabajo en equipo a alumnos que salen de centros cada día más individualizados. Hay más mesas dispuestas en filas hoy que hace veinte años, cuando era más habitual verlas de cuatro en cuatro. Lejos de contribuir al individualismo, la presencia de ordenadores en el aula ayudará a cooperar si la metodología es cooperativa.
  • La formación de especialistas ha de dar paso a la formación de personas que sean capaces de generar múltiples experiencias. La capacidad de adaptación a un mundo, a un futuro, a un mercado laboral, a una estructura social... cambiantes sólo se conseguirá con alumnos que sean capaces de aprender a aprender y de aprender a emprender.
Si revisamos la definición de Web 2.0, la trasladamos al ámbito educativo, y mantenemos como referencia el decálogo anterior, la Escuela 2.0 puede ir tomando cuerpo: