jueves, 7 de febrero de 2013

El papel del profesorado


Hemos dicho en alguna ocasión que el cambio no está en los medios, sino en los profesionales del sistema educativo. Por encima de leyes educativas cambiantes y de la costumbre docente se impone la pedagogía del sentido común, que no está basada en la repetición de modelos magistrales y memorísticos que nosotros mismos aprendimos (y sufrimos) cuando éramos estudiantes, sino en aulas abiertas a la vida donde la realidad no es un obstáculo sino un aliciente y el libro de texto no es un muro que impide mirar por la ventana ni el currículo un impedimento para un aprendizaje que tiende hacia la vida adulta y activa y no a la participación en saber y ganar.

Un aprendizaje que construye significados personales y compartidos en la mente de unos alumnos que no sólo adquieren información sino que desarrollan habilidades para seleccionarla, organizarla e interpretarla y establecen conexiones significativas con sus conocimientos previos. Alumnos que, en fin, aprenden a aprender y a emprender, para desarrollarse personalmente y desarrollar lo colectivo. Por eso aprenden juntos, en equipos cooperativos y se hacen más responsables, autónomos, integradores e integrados.

Una propuesta cooperativa, constructivista, creativa, textual (lectora y escritora) y tecnológica, que utiliza Internet para construir aprendizajes significativos porque Internet y todo lo que venga después pertenecen al mundo real y al mundo futuro para el que se preparan. Transformar la información en conocimiento implica analizarla, relacionarla, criticarla, transferirla y aplicarla.

¿Y nosotros? Sencillo, como decía al principio: a ser profesionales del sistema educativo, a aproximarnos al estilo docente que nos reclama: a abandonar nuestro protagonismo cediéndolo a los alumnos; a cambiar el papel de transmisores de conocimientos por el de mediadores entre la información y el conocimiento, el contenido y el aprendizaje de los alumnos.