miércoles, 18 de febrero de 2015

Amores tóxicos en el instituto

Hace tiempo que me preocupa el problema, lo he visto y vivido en las aulas de secundaria y lo he comentado con otros compañeros. En algunos casos la charla ha servido para poner más acento sobre ello y, en otros, para comprobar que se trata de algo que pasa, lamentablemente, desapercibido para otros compañeros o compañeras.



Este vídeo de la argentina fundación de mujeres en igualdad, que recomiendo, lo resume bien:


Después de muchos años de avances, más o menos tímidos, en los procesos de igualdad entre sexos, me sorprendió, tras mi paso por el instituto un retroceso agigantado en las relaciones entre las chicas y los chicos de secundaria. Sin miedo a caer en generalizaciones (porque considero el problema suficientemente grave para permitirme generalizar) puedo decir que algunas chicas (demasiadas, porque la demasía en este caso es todo lo que supere a cero) con un comportamiento sano, una actitud positiva (no sólo en clase, sino en la convivencia con los demás), una manera de ser fresca y natural, una manera de vestir normal para su edad y unos resultados académicos habitualmente mejores que los de sus compañeros, por citar sólo algunos rasgos, se metamorfoseaban, tras comenzar algún tipo de relación, llamémosle afectiva, con un compañero en otra cosa y sus costumbres pasaban a ser, poco a poco, diferentes. En mayor o menor medida, su comportamiento se iba oscureciendo, su actitud perdía entusiasmo, su manera de ser perdía frescura, espontaneidad, naturalidad, autoestima... había un cambio, a veces escasamente perceptible en la manera de vestir y, tal vez, peores resultados académicos.

Es cierto que los arquetipos no existen y que esa conjunción de hechos (y otros que no he apuntado) no se dan siempre ni todos, en todas las chicas ni en la misma medida, pero no lo es menos que una observación no excesivamente minuciosa de las alumnas nos puede dar pistas sobre esa evolución.

No estoy hablando de comportamientos típicos del enamoramiento adolescente, sano y conveniente en esa educación emocional por la que todos pasamos, ni de los efectos del amor o desamor habituales en esta edad. No, estoy hablando de actitudes de control, celos, dominación... que algunos chicos ponen como condiciones a ese supuesto amor y van incrementando a medida que la relación se estabiliza y se profundiza.

No sé si esto se trata en los departamentos de orientación o en las reuniones con las familias, que son temas que hay que abordar con la necesaria delicadeza y profesionalidad. Pero habrá que ir pensando estrategias para abordar el problema, tanto desde el punto de vista preventivo y colectivo como desde el terapéutico y, por tanto, individual.

Algo para leer: