martes, 4 de junio de 2013

Conclusiones del encuentro Edutopía




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CONCLUSIONES (o lo que quiera que sea)
¿Por qué hacemos esto? Porque nos gusta, ha sido el últImo comentario  que me han pasado, una pregunta y una respuesta que valen por si solas como conclusión.

A las doce de la mañana, coincidiendo con el bendita y alabada sea la hora pregonado desde los altavoces del Pilar, una manifestación contra la Troika recorría la vecina calle Alfonso. Esta tarde habrá otra movida contra el cierre de Mondélez porque Ateca es chocolate. Lo escribo en este acta apresurada para constatar que las edutopías tienen tomar las aulas porque las utopías están tomando las calles.

Uno de junio de 2013, festividad de San Íñigo Abad de Oña, patrón de Calatayud. Ya veis, he tenido que elegir entre mi rendida devoción al santo bilbilitano que -dicen- no existió, y mi devoción, también rendida, por las edutopías; entre lo inexistente y lo utópico ha ganado el sueño de lo posible, y aquí estoy para dar fe de este encuentro.

Nacer bajo el signo de Virgo tiene sus cosas: la perfección, la crítica, el análisis, la lógica, lo sistemático, la laboriosidad, el detalle, las ocupaciones subalternas, el servicio, la artesanía, la eficiencia...  y este encuentro nació bajo el signo de virgo allá por el septiembre pasado; seguramente no habremos conseguido alcanzar plenamente ninguna de las virtudes que adornan a los nativos de virgo, pero os aseguro que las hemos intentado todas y con todas nuestras fuerzas. Fue un zaurín (palabra a la que tengo querencia) quien, con su entusiasmo, trazó la carta astral de este evento; lo tengo junto a mí en la mesa y, supongo, que descansará esta noche... desde septiembre; gracias Gaspar.

Estos dos días nos han juntado dos palabras, tres en realidad, porque una es compuesta: Encuentro Edutopía. Encuentro, educación, utopía, qué terna en un cartel sólo para agudos, tanto que ni caí en la cuenta de que carecía de cualquier referencia a la página web que hablaba de su contenido; sin embargo habéis sabido desentrañar el nombre y hallar su contenido en la nube, como no podía ser de otra manera.
ENCUENTRO: Encontrarse,  en un tiempo en que la inspiración colectiva es el único y último recurso posible para combatir el desaliento y el desconcierto.

EDUCAR: reivindicar la encarnadura de esta palabra que tanto tiene que ver con las personas y con el futuro, y que tiene que ver tan poco con los mercados y con el pasado o el retroceso.
UTOPÍA: como alternativa posible y verde a la negritud del austericidio.

Durante dos días hemos encontrado edutopías: cuarenta y tantas edutopías en sesiones de una hora y doscientos y pico pensamientos abiertos al cambio nos hemos ilusionado con ideas, propuestas, alternativas y hechos consumados que demuestran, tozudos ellos, que es posible y también necesario seguir adelante aunque la tormenta se antoje, a veces, infinita.


  • Hemos declinado la palabra edutopía y compuesto la expresión educa-acción. 
  • Tenemos la certeza de que se puede llegar a la universidad siendo disléxico, con la ayuda de las tecnologías y, desde luego, de los y las docentes. Que la tecnología es capaz de romper barreras y de ayudar a comprender la realidad y el sueño.
  • Sabemos que, hasta cuando se empeñan en retroceder, los tiempos siguen avanzando y que desde hace años vivimos una transformación en los soportes educativos tradicionales (los libros de texto) que se amparan, a veces, en formatos digitales y otras en la iniciativa laboriosa y artesana de los maestros y las maestras.
  • Reinventamos el hecho de aprender mediante las tecnologías porque son motivadoras y mejoran el aprendizaje mediante el trabajo colaborativo y por eso hemos de formarnos para manejar las tecnologías con confianza y seguridad.
  • Afirmamos que no podemos depender de los programas comerciales o editoriales porque nuestro alumnado necesita que los contenidos, los medios y los soportes se adapten a sus necesidades. Aunque haya puntos de vista diferentes sobre el uso de las PDI en infantil, la caligrafía o la educación crítica siempre sabemos que cuando soplan vientos de cambio, algunos cavan trincheras y otros construimos molinos para fabricar una harina con la que hornear el pan del viento.
  • Conocemos proyectos de realidad aumentada cuyos protagonistas de verdad son niños y niñas de tres años a los que no se les puede negar ni una sola de sus expectativas.
  • Ponemos en escena metodologías caracterizadas por el trabajo, la pasión, la imaginación, la tecnología... para conseguir experiencias de aprendizaje global.
  • Hemos sabido que este siglo XXI necesita escuelas intrusivas, que son intrusas por renovadoras en un mundo educativo paralizado de miedos, e inclusivas por naturaleza. Escuelas basadas en el aprendizaje social, la creación 2.0 y cimentadas en que todos aprendemos de todos de forma colaborativa envueltos en una red social
  • Contamos y escuchamos cuentos para aprender, comunicar, vivir, reflexionar, disfrutar e interactuar. Porque esos cuentos ayudan a conectar historias y vivencias, realidades e imaginarios. Y descubren palabras, pensamientos, ideas… y más cuentos. Así podemos pasar de los libros a la acción, porque un héroe es alguien capaz de hacer felices a los demás.
  • Amamos los cuentos buenos, tan diferentes de los malos cuentos, porque a su través jugamos con el lenguaje, reconocemos, cambiamos, reproducimos, reelaboramos, sintetizamos… Interrelacionamos áreas, ilustramos, inventamos y producimos textos de todo tipo en un proceso circular que recomienza en cada momento cuando a veces nos informamos, a veces nos orientamos, a veces descubrimos … y siempre disfrutamos.
  • Y somos capaces de construir nuestro libro de lengua a base de bártulos de andar por clase: cartulinas, pegamento, lápices de colores, el ordenador, el cuaderno y, sobre todo, de nuestro trabajo, compartiendo los desconciertos y las conexiones; unos libros en zapatillas que, por adaptados, resultan tan cómodos.
  • La lectura y la escritura trazan el camino para alcanzar la edutopía y en ese camino conseguimos que hasta la ortografía sea entretenida (habrase visto mayor utopía) con un blog y otra forma de hacer las cosas.
  • Los animales nos han enseñado empatía, mitología, geografía, biografías de personajes históricos, curiosidades, humor... Estimular la curiosidad y desarrollar la capacidad de decidir nos lleva al cambio, a nosotros y a nuestro alumnado, son ellos quienes tienen el poder para cambiar las cosas. Pero, sobre todo, hemos aprendido que un grupo de chicos y chicas hacen del respeto al medio y a los seres que lo habitan su proyecto educativo y lo difunden a los cuatro vientos en español y en inglés a fin de que los niños y niñas de todo el mundo se unan para cambiar las cosas. Yes, we can! Esto no constituye una utopía mayor que la ortográfica, es un convencimiento personal propio y colectivo. Quizás por eso estamos aquí.

  • Los maestros y las maestras buscamos más preguntas que respuestas, andamos un poco con la cabeza en las nubes y los pies en la tierra. Los niños necesitan más prácticas que teorías y armar estos mecanos es lo que se ha definido como el oficio artesanal docente, capaz de emprender sendas como grabar un vídeo para lanzar un mensaje de concordia al mundo (espero que certificado y con acuse de recibo para que se entere), entender el folleto de un centro comercial y saber cuánto cuesta un camisón o medir el patio con un metro o a pies, que es más práctico y no se acaban y, a la vez, desarrollar las competencias básicas. 
  • Me maravilla que seamos capaces de dinamizar un proyecto de participación ciudadana desde la escuela del barrio, con sus niños y niñas como actores protagonistas del cambio, dentro del proyecto la ciudad de los niños.  Eso sí que es una tarea compleja para desarrollar las competencias básicas personales, para desarrollar el tejido social y el tejido emocional. Ver la ciudad con ojos de niño y llevar, no la realidad al aula sino el aula a la realidad, forman parte de un proyecto de trabajo que conseguirá, claro que sí, hacer un parque para todos. 
  • La escuela  ya no puede proporcionar toda la información relevante, porque ésta es mucho más móvil y flexible que la propia escuela. Escribimos y leemos textos digitales porque todo está en la red, por eso es necesario que adquiramos nuevas habilidades, diferentes a las aprendidas para leer en formato papel.
  • Los maestros y las maestras tenemos una capacidad de adaptación desconocida en la naturaleza, incluso en el resto de los seres humanos. Tanta que hemos logrado sobrevivir a la LGE, LOECE, LODE, LOGSE, LOPEG y sobreviviremos a la LOMCE, no os quepa duda; y no somos camaleones, camaleonizamos para que, pese a la normativa vigente (tan útil para ser aplicada a los indiferentes), la educación siga siendo un arma cargada de futuro. 
  • Hemos conseguido, incluso, dar la vuelta al invento más reaccionario de nuestros tiempos: la televisión y aprovechamos el tirón de los concursos del ente (o de los entes, que todos lo son) para que responder preguntas sea motivador. De la misma forma buscamos motivar para que seamos capaces de acercarnos al teatro clásico y lo hacemos mediante los videojuegos.
  • Jugamos, aprendemos jugando, porque nuestros juegos, siendo lúdicos, son serios. Cada uno de ellos define una historia o situación dentro de un contexto docente; la evolución interactiva posterior permite desarrollar el conocimiento del alumno mediante diversas estrategias lúdicas. Es que  nos gusta jugar y ponemos tanto en juego…
  • También jugamos al trivial, pero ojo, no solo nos divertimos, sino que también lo creamos de forma colaborativa y así aprendemos tres veces o mil más: jugando, creando y cooperando (y disfrutamos también con ello).
  • Colaboramos entre centros distintos, de distintos barrios, ciudades y regiones, creando pasapalabras o ejerciendo de lunáticos, niños y niñas iguales, porque tienen las mismas ganas e intereses para conseguir un objetivo común, creativo, tal vez romántico, pero fuerte e intenso... alcanzar la luna para compartir en las nubes palabras hechas verso desde realidades muy diferentes.
  • Podemos mejorar las competencias lingüística y digital del alumnado engranando toda una serie de estrategias que van desde un turno de reporteros que publican en la red hasta tertulias al calor de la biblioteca o tareas de escritura creativa.
  • Creemos en un modelo de escuela inclusiva y la cultivamos mediante estrategias educativas  para superar las desigualdades y fomentar la cohesión social, usamos como abono los agrupamientos diversos e internivelares del alumnado  y como riego el agua de las TIC , porque nuestro huerto es cada vez más global, complejo y cambiante, y está en un pueblo que se llama sociedad de la información y del conocimiento.
  • En ese proyecto de huerto colectivo donde sembramos aprendizajes para que maduren significativos, todos somos hortelanos: padres y madres, asociaciones, maestros y maestras y, desde luego, niños y niñas de cursos diferentes que, con su trabajo cooperativo, se relacionan para mejorar su comportamiento y sus habilidades sociales.
  • Nos gusta el cine y lo mejor del proceso de producción cinematográfica es que el alumnado, el profesorado y las familias conviven y colaboran en un trabajo común donde todos aportamos lo mejor de nosotros mismos. Volveremos a ver el corto recortado, que ha sido la cosecha de este año y que es un libro de verdades como puños y un canto reivindicativo a la esperanza.
  • Perseguimos el ocio activo mediante un proyecto de trabajo sostenible y amable con el medio ambiente donde desarrollamos, en grupos interactivos, la inteligencia cultural a partir de las vivencias del alumnado sobre los árboles, los incendios, la prevención o la implicación de las familias en la conservación del entorno, porque la participación de toda la comunidad educativa refuerza los principios de transformación, solidaridad e igualdad de los que estamos tan necesitados.
  • Y, a la vez, promocionamos estilos de vida saludables aplicando la acción tutorial para la actividad física.
  • También somos interdisciplinares, tanto, que nos trasladamos nada más y nada menos que al misterioso Egipto para representar Aída (la ópera, naturalmente).
  • Alucinamos y alumcinamos porque también alucinan los alumnos que trabajan el lenguaje cinematográfico como una forma de expresión y comunicación alumcinante.
  • Somos capaces de investigar sobre el ciervo volante aplicando metodologías científicas y de participar en encuentros de jóvenes investigadores o de proporcionar las herramientas adecuadas para que el alumnado,  gracias a las tecnologías, se convierta en el protagonista autónomo de su propio aprendizaje, buscando, seleccionando y procesando información para construir finalmente su conocimiento, porque no se  trata  de memorizar una información que podemos  adquirir en la red, y es que el profesorado y el libro de texto han dejado de ser las únicas fuentes de información válidas y validadas.
  • Y eso nos provoca un cierto miedo al cambio: el desconcierto ante las continuas y masivas novedades tecnológicas que se plantean y el temor a poder afrontar este nuevo paradigma educativo de manera exitosa hacen que el profesorado, nosotros y nosotras,  estemos hoy en una auténtica situación de "crisis" entendida en su sentido más etimológico. Y tal es la ruptura que se ha llegado a proponer una nueva materia: las ciencias del ciberespacio (en muchos centros más conocido como ciberdespacio).
  • Trabajamos el sentido común de nuestros alumnos y les damos confianza y seguridad a la hora de usar internet y las redes sociales que se han convertido en su/nuestra forma de comunicación y de relación habitual.
  • Intentamos ser competentes para que sean competentes en el uso de las tecnologías; buscadores, analizadores y evaluadores de información; solucionadores de problemas y tomadores de decisiones; usuarios creativos y eficaces de herramientas de productividad; comunicadores, colaboradores, publicadores y productores… Ciudadanos informados, responsables y capaces de contribuir a que la sociedad crezca.
  • Practicamos el mestizaje y hermanamos la lengua y la expresión plástica, dos universos de creatividad que se encuentran  en un mundo de palabras iluminadas, presidido por la república democrática de la imaginación cuya bandera es la atención a la diversidad.
  • Rompemos tabúes: la implantación de tabletas en bachillerato, lejos de afectar negativamente al rendimiento de los alumnos o de apartarles del objetivo final que puede ser la selectividad o, más bien, la vida, hace brotar una mejora sustancial en el desarrollo de sus capacidades.
  • Nos ponemos guappis para recibir en nuestras aulas a los dispositivos móviles como herramientas de aprendizaje y enseñanza con toda su maleta de aplicaciones.
  • Contamos  cuántos cocodrilos caben en un mes y trabajamos desde la enorme implicación que supone educar y crear a través de un proyecto común, donde las numerosas aportaciones individuales y colectivas, estructuradas y organizadas, originan resultados que laten como el corazón de los enamorados, porque sus responsables ponen corazón, amor y pasión en todo lo que hacen. Bebamos con ellos en la fuente de la alegría, que no está muy lejos, sino ahí mismo, en el patio.
  • Decimos PA-TA-TA para salir sonrientes en la foto del grupo ya cohesionado y descubrimos que una imagen no vale más que mil palabras, sino que contiene mil interpretaciones personales, informaciones, cientos de historias que contar y compartir… Miles de palabras que evocan pensamientos, sentimientos y recuerdos significativos conectados con el mundo vivencial de los niños, que las interpretan a su manera personal y asocian contenidos cognitivos y emocionales propios. 
  • Nos interesa mucho nuestro alumnado y queremos impulsar la acción tutorial y orientadora compartiendo en la nuble información entre profesores sobre los alumnos y los grupos de cada materia. Nos interesa tanto nuestro alumnado que, aunque se empeñan en quitarnos horas de atención tutorial individualizada, inventamos medios virtuales que nos permiten seguir haciéndolo, pese a que nunca podrán sustituir al contacto vis a vis tan necesario para seguir creciendo.
  • Hemos conocido una mesa de interacción tangible para trabajar aspectos relacionados con la comunicación y la interactuación partiendo de la premisa de que los aprendizajes han de ser funcionales y significativos para que se integren de forma eficaz en el niño y le permitan una adecuada relación con su entorno.
  • Nos gusta compartir lo que creamos, lo que sabemos, lo que sentimos… por eso nos juntamos aquí; generosidad se llama esa disposición (lo menciono para recordar que somos capaces de sobrevivir en este mundo compartiendo, y que, si insistimos en ello, somos capaces hasta de cambiar ese mundo compartiendo). Por eso ponemos nuestros bártulos en un baúl que no solo no cerramos con llave, sino que dejamos con la tapa abierta a las nubes para que quien quiera vaya y tome (o deje).  Esos trastos de faena pretenden cambiar el formato de las actividades encomendadas habitualmente a los alumnos con una concepción más abierta, más diversificada, que les obligue a consultar esa preciosa información que nos proporciona la red; pero también que les motive a analizarla, seleccionarla y sintetizarla para responder preguntas que unas veces son académicas y otras serán vivenciales.
  • Es cierto, somos generosos, tan maravillosamente generosos que, después de jubilados, nos ofrecemos para  crear un grupo que proporcione materiales didácticos gratuitos y en red, para ser utilizados por el profesorado y el alumnado de los niveles educativos no universitarios adaptándolos a su contexto personal. ¡Me encanta!
  • Diseñamos estrategias de información y comunicación donde el alumnado dé respuestas, poniendo en juego las competencias comunicativas para escuchar, hablar, leer y escribir. Buscamos procesos y métodos de enseñanza–aprendizaje más activos, participativos, críticos y cooperativos donde los chicos y las chicas puedan desarrollar competencias, técnicas y transversales generalizables a otras situaciones de aprendizaje.
  • Finalmente y sobre todo, nos emocionamos porque no siempre resulta fácil abrir el corazón y dejar aflorar los sentimientos  y mucho menos reflexionar sobre ellos compartiéndolos con los demás. Aprendemos a flotar en un río de sensaciones variadas expresadas en códigos diversos y libres. Necesitamos tanto emocionarnos y compartir nuestras emociones...

Todo esto y mucho más hemos compartido estos días, mi capacidad de resumen no llega a las conversaciones de pasillo o de café, ni a más reencuentros felices, besos y abrazos que los vividos personalmente. Pero lo que he querido contar en este resumen cargado de gerundios, infinitivos y, sobre todo, presentes y futuros es la emoción que he y hemos sentido. Por eso lo he contado en primera persona del plural, porque creo que todos, tanto esos hombres y mujeres orquesta, generadores de múltiples experiencias, maestros y maestras nuestros que nos habéis cautivado con vuestra generosidad, como los asistentes, receptores ávidos de sensaciones multisensoriales, hemos sentido la misma emoción, y es que las edutopías y las utopías son emocionantes.

Yo, al menos, estoy emocionado porque si algo puedo concluir de este encuentro es que me ayuda a mantener el optimismo (que la indignación ya se encargan de mantenérmela otros), porque constato que somos maestros y maestras capaces de inspirar a alumnos inspirados, que respiren la vida y suspiren por ella, capaces de hacer emerger la imaginación sobre las tinieblas. Ellos y nosotros, capaces de enfrentar el poder de las ideas al absurdo oficial y de confrontarlas sabedores de que, tarde o temprano, nuestra convicción acabará triunfando, no por imposición sino por sentido común, esa corriente pedagógica, la del sentido común, a la que estamos adscritos por naturaleza.

Sobre todo, tened cuidado ahí fuera que la inacción, el miedo y el derrotismo parecen ser contagiosos. Seguid construyendo edutopías, por favor, que necesito abrazarme a ellas.

José Ramón Olalla


Acta de conclusiones (escrita al alimón entre los comunicadores, los coordinadores de sala y el firmante) del encuentro Edutopía celebrado en Zaragoza los días 31 de mayo y 1 de junio de 2013, unos días de primavera con sueños.